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Víctimas de un misil metálico en Mala Vida Club

Exocet y Víctimas de Víctimas hicieron tronar el escarmiento en San Telmo junto a cientos de metaleros leales a la solidaridad y la resistencia que representó la fecha.

“El metal se hace desde todos los lugares, no hace falta ser músico. Todos son metaleros y todos queremos preservar esta cultura a través de los tiempos. Una cultura rica, de solidaridad, resistencia y lucha. El metal es esto”, dijo Diego Abrego, vocalista de Exocet, el sábado en un Mala Vida Club repleto de tachas, parches y puños en alto. Víctimas de Víctimas se encargó de cerrar una festiva jornada que tuvo la colaboración de alimentos no perecederos destinados al Merendero La Academia, situado en el corazón de un asentamiento de emergencia de la localidad de Merlo. El lugar contó con la presencia de artesanos y vendedores de CDs, remeras, posters y recuerdos, así como también con la agrupación Frente Heavy Metal que brindó todo su acompañamiento y colaboración.

El ritmo del “Capitán” Mendoza en el bajo dio la señal para desencadenar a la bestia. Una furia de distorsión propiciada por la “Anguila” en guitarra fue acompañada por los frenéticos golpes de batería de “Ghosty” para que Diego Abrego diera la bienvenida con “Torre 4”: “Sentí, lo que voy a decir / es crudo testimonio de esta realidad”. Los gritos y aplausos del público dieron el pie para que explotara el “Infierno Concebido”, le siguiera el pesado “Epiléptico” y el concientizador “Lenguaje”. “Todos aquellos que pusieron el cuerpo y pelearon por la libertad en una época muy jodida tienen mi respeto. Este tema está dedicado a la memoria de todos los que combatieron en las calles contra la dictadura y contra los que te pegan en democracia”, manifestó Diego antes de que sonara “Poder Popular”, uno de los himnos del legendario misil.

El conjunto continuó dando batalla con el potente “Aunque Se Asombren los Más”, la ganchera “Expropiación” y la thrashera “Cabeza de Rata”. El infaltable “Carioca”, que denuncia los casos de represión y gatillo fácil, sonó acompañado de la voz de Hiroshi Benites, bajista de Ghetto, sólo cortada por el coreo de la gente. El broche de oro vino de la mano de “La Pena de Morir Sin Gloria” y unas últimas palabras de Diego: “¿Para qué vinimos al pedo a esta vida? ¿Para dejar los huesos en un campo cristiano? Las pelotas. Nosotros nos morimos con gloria, tocando y batallando y les deseo lo mismo para ustedes. No se crean que ahora cambian estos tiempos de florcitas, ahora va a ver que pelear más en las calles.”

El aullido de Agustin Chaumont les recordó a todos que la noche no había terminado, todavía faltaba la poesía de Los Alevosos Víctimas de Víctimas. Así desplegaron un repertorio que incluyó las canciones “Latiendo a Contramano”, la balada “Mi Asma Mi Alma” y un siempre bienvenido cover de V8, “Ciega Ambición”. “Una de las cosas más lindas que me pasó en este año del orto fue haberme hecho amigo de Diego Abrego, que ni lo conocía”, comentó Agustín, quien al inicio del show expresó: “No hay que saber nada de política, hay que ponerse en el lugar el otro y votar bien muchachos, nada más. Ponerse en el lugar de tu primo, no en el de Mariana Fabbiani que nunca se tomaría un trago con vos, jamás”. Víctimas procedió a repartir munición pesada con piezas como “Sonetos crípticos como le gustan a la concha de tu hermana” y decidió cerrar la fecha con las extensas “La Razón de Mi Sin Razón” y “Tan Sin Teoría”. Impecable noche para ambas bandas veteranas.