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Emiliano Sacripanti: "Trato que la ansiedad no me determine los tiempos de maduración"

El músico bahiense que desde hace un par de años reside en Suecia presenta su nuevo disco grabado en vivo durante un concierto en Gotemburgo, con reversiones de su anterior álbum y un estreno.

Este disco en vivo tiene versiones bastante distintas a "Huella" (2016). ¿Te resultó fácil y cómodo bajarlas a la soledad de la guitarra clásica?

"Huella" también está hecho en base a guitarra clásica y voz. La diferencia principal radica en que para este disco en vivo los arreglos están pensados desde otro lugar. En este vivo hay más juego de loop de voces y muchos sonidos ambiente y noise que fui tomando acá con mi H1. Es un trabajo que empecé a hacer en mi pequeño home studio.

El álbum incluye una canción nueva, ¿de qué forma sentís que se une a las cuatro reversiones?

"Beda" es una canción mucho más despojada que las otras cuatro. Está grabada de otra forma, ya que se tomó la guitarra de aire. Es más parecido a lo que estoy trabajando para mi nuevo material.

¿En qué etapa se encuentra ese futuro material?

Vengo trabajando todos los días y estoy realmente enfocado en poder sacar algún material nuevo para 2021. La realidad es que me gusta darles un descanso a las canciones y después de algunos días volver a reencontrarme con ellas para ver qué me pasa. Trato de que la ansiedad de querer hacer algo nuevo no me determine los tiempos de maduración de mi trabajo. Esto es aprendizaje todos los días.

¿El desarraigo forma parte de tus composiciones?

Lo que yo vivo o viví está plasmado de alguna forma en las composiciones que hago. Es difícil separarse de eso, tampoco sé si tengo ganas de hacerlo. Mi objetivo es que la suma de las partes, hablando específicamente de composición, arreglos y mezcla, dé como resultado una sensación parecida a la que siento cuando camino por la calle a la madrugada escuchando un disco o cuando me tomo un café y pienso en algunas de las preguntas existenciales que me atraviesan.

¿Cómo es tu vida artística, musical, allá en Suecia?

Con el tiempo me fui transformando en un noctámbulo. Aprendí a disfrutar de cada detalle que me regala la nocturnidad. La realidad es que la contaminación sonora baja, la ciudad se apaga y entonces a mí me da el lugar propicio para trabajar. Antes cerraba las persianas a las 4 de la tarde y prendía una lucecita apuntando a la computadora para hacer foco ahí y no desconcentrarme con otra cosa. Ahora me parece mejor aceptar la idea de que tengo que trabajar de noche.