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Duncan Reid: "La muerte se puede ir a la mierda, voy a seguir pasándola bien"

El bajista inglés, ex The Boys, tiene disco nuevo. Se llama "Don't blame yourself" y es su cuarto trabajo en plan solista, junto a su banda, The Big Heads.


Duncan Reid. Foto: Diego Fioravanti

Podría decirse que “Don’t blame yourself” se organiza alrededor de dos ideas: Muerte y Crisis. Y, si le sumamos el título del disco, quizás tengamos una tercera: Culpa. Pero ¿Qué lleva a un artista como Duncan Reid, que tan acostumbrados nos tiene a canciones pegajosas, sonrientes y bailables, a escribir sobre semejantes y oscuras temáticas? “The Grim Reaper”, “For all we know” y “Dave” hablan de la muerte”, se sincera el artista que, desde que dejó The Boys, si algo ha hecho, es vivir: con un breve paso por la reconstruida banda inglesa de culto, se ha dedicado a cosas tan disimiles como la producción de comedias musicales junto a tipos de la talla de Andrew Lloyd Webber, como a ser dirigente de un enorme club del fútbol inglés. “A medida que crecés los amigos mueren, uno de ellos fue un amigo argentino Tomy, de Mamushkas. La vida termina siendo como los últimos días de las vacaciones, excepto que nunca sabés cuándo terminarán esas vacaciones, entonces empezás a pensar menos en el futuro y más en vivir cada día”, reflexiona, para inmediatamente redoblar la apuesta: “Estas canciones son una provocación: sé que la muerte está ahí, esperándome, pero se puede ir a la mierda, yo voy a seguir pasándola bien”.

¿Qué otras temáticas recorren el disco?

Duncan Reid: La canción del título, “Don’t blame yourself”, es sobre cómo las redes sociales magnifican las divisiones en la sociedad y agitan el viejo enemigo del miedo al extranjero. En Netflix hay un film brillante, “The Great Hack” [NdR: en Argentina: Nada es Privado], verlo debería ser obligatorio para todo el mundo. Muestra cómo los partidos políticos utilizan tecnologías de grado militar para influir en los electorados y ganar votos. Por ejemplo, en nuestro Brexit, usaron algoritmos para identificar a aquellos con tendencia al rechazo del extranjero y luego los alimentaron de imágenes desagradables, por ejemplo, de toreros españoles, para hacerlos más antieuropeos. Esas posturas se endurecen por medio de estas técnicas, las distintas facciones de la sociedad chocan en las redes y todo se vuelve como una pelea de bar virtual, con insultos volando a la izquierda, a la derecha y al centro. Ciertamente UK está más dividido que nunca debido a estas estrategias, y lo mismo parece ocurrir en USA.

Ahora, por lo general escribís canciones muy alegres y bailables, mientras que estas temáticas son más bien dolorosas, tristes ¿Cómo manejás ese contraste, para que la canción suene orgánica?

DR: En el disco también hay canciones alegres, como “Oh what a lovely day”, “Ballad of a Big Head” y “To live or live not”, pero es cierto que, en general, la cuestión está en la letra. Me gusta que las melodías sean alegres, incluso “The Grim Reaper” suena alegre, pero la letra es engañosamente oscura. No parece oscura, hasta que la estudiás, así que te mantiene engañado hasta que es muy tarde y ya estás atrapado. No soy como David Bowie, que podía decir “Este año voy a ser un cantante blanco de soul”. Lo que sale, sale.

De todos modos, el disco en conjunto suena más oscuro y pesado que los anteriores ¿Eso fue planificada o “lo que salió, salió”?

DR: Un poco de ambos. En el pasado fui deliberadamente suave, especialmente en “Little Big Head”, porque quería alejarme de ese sonido de “Les Paul en un Marshall”. Luego, intencionalmente permití que el bote fuese arrastrado para este lado en el segundo, tercer y cuarto disco. Además, la banda ha tenido una influencia más importante en el sonido de este disco y todos vienen de los 90s y 2000, con sus bandas de guitarras pesadas.

Muerte, crisis, culpa… en tiempos de COVID-19 ¿Cómo estás viviendo esta pandemia? Parece que te agarró en un momento muy especial de tu vida, de mucha introspección.

DR: Las canciones fueron escritas antes del COVID, así que los eventos se nos vinieron encima. Al principio, el aislamiento era como unas vacaciones, pero ahora extraño el aspecto social de la vida, como los partidos de fútbol, el cine, los bares, los restaurantes y, por supuesto, los conciertos. Estoy muy aburrido.

Debés estar muy ansioso por salir a presentar el disco ¿Qué tenés pensado para cuando todo vuelva a la normalidad?

DR: Estamos desesperados por volver a tocar en vivo. Somos, fundamentalmente, una banda en vivo. Creo que la gente ya está aburrida de los músicos tocando su guitarra acústica en Facebook a través del teléfono, y también ya ha habido suficientes Zoom de bandas tocando juntos desde diferentes lugares. Simplemente no es lo mismo que estar en una sala calurosa, llena de gente y con los parlantes al palo. Pero los conciertos no son viables si no están permitidas las aglomeraciones de gente. Hoy, en UK, escuchamos sobre un tratamiento nuevo, barato y efectivo para casos serios, Nueva Zelanda ya está libre de casos, y el virus SARS ya se ha muerto solo en otras ocasiones. Pero ¿cuándo volverá a ser todo como era antes? Quién sabe…