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Rodrigo Manigot

Azul abril

Azul abril, sin rastros de una sola nube.
Salí, pensé, tallé tu nombre en una piedra.
Luego me senté a mirar
el combate entre la luz y las sombras en el parque.
Hace meses no venía por aquí a sentir los latidos de la tarde.
Correr así, y nunca poder escaparme.
No da seguir la vida fuga hacia adelante,
s i a la larga encontraré mundo igual bajo mis pies.
Tengo que tranquilizarme; hace meses que no llego ni siquiera a oír
el sonido de mi sangre.
El pasado es una patria
que jamás nadie ha pisado.
Yo no digo que no exista,
menos digo que no duela.
Si aún bailo entrelazado a las sombras que olvidaste,
si aún charlo con mis muertos,
si nunca he aprendido a obviarte.
La suerte, al fin, es una chica caprichosa.
Ya sé, aprendí: los bondis pasan todos juntos.
Entre tanto intentaré atrapar en mi canción
las facciones de este otoño,
de estas ramas desgarrándose aquí, a mis pies,
y esta brisa aquí en mis ojos.
El pasado es una patria que jamás nadie ha pisado.
Yo no digo que no exista,
menos digo que no duela.
Yo, que bailo entrelazado a las sombras que olvidaste,
yo, que charlo con mis muertos,
yo, que no he aprendido a obviarte.
Azul abril, tallé tu nombre en una piedra.