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Gabo Ferro

El ojo del cazador

Vamos alegría
que hoy soy todo tuyo y vos sos toda mía.
Vamos Felicidad
dejá caer al menos dos o tres perlas blancas en la herida,
que se confunda el nácar con la sangre y la saliva.
Vamos Oscuridad
dejate a los colores, dejame que te corra las cortinas,
que si la luz te enciende y te ilumina,
las cosas que no importan se marchitan
y caen hechas semillas que no prenden ni germinan.

La presa siempre está sola aunque corra en compañía.
El ojo del cazador la arrebató de su vida.

Vamos Tempestad
largate con honores, llevate lo que sobra y no se tira.
Arrancame al invierno que no migra,
dice que aquí es difícil la salida,
el aire le ha gustado y ha hecho un nido en cada silla.

Vamos Revolución
andate a nuestros cuerpos, venite y enseñanos tu canción.
Dejanos descansar sobre tu lomo.
Ninguna cuna más segura y fina
que aquella que nos echa, nos transforma y nos abriga.

La presa siempre está sola aunque corra en compañía.
El ojo del cazador la arrebató de su vida.