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La Sed

La misma historia

Desde un rincón de mi perdición,
este mudo rencor, esta imprecación
perversa como pocas me hundiste en tu tierra
me hiciste prisionero de tu desmemoria

y ahora
quiero que inventemos
nuevas inquietudes en esta redundancia
y después...

nada de eso, callémonos
demos la vuelta, escapémonos
y sacate la careta, no te hagas la amiga
mostrame esa carita de desconocida

quiero que me beses
y que me metas todos tus fantasmas
y después...

dame tu amor y tu suciedad
dame tu Dios - dame mucho más
perversa como pocas, hundime en tu tierra
haceme prisionero de tu desmemoria

y quiero que me mates
con poca elegancia, con intrascendencia
y después...

¿y después qué?