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La Sed

Preguntas

¿Cómo evitar este cielo tan enfermo como el canto primero?
y ya no hay excusa que te sirva: tu boca reseca
y la distancia y lo indecible
y la náusea y la sed...

cada vez más, tu silencio se retuerce en este incierto dolor
pero que nadie sepa de tu infierno:
que tu desnudez es secreto de esta angustia
que te atrapa otra vez
y otra vez...

diste tu voz, tu calor, tu imprudencia, tu delirio, tu olor
y tus preguntas nunca llegan: siempre fue así
y es en vano que siga la canción,
es mejor renunciar, o ceder,
ya no sé...