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El Equilibrista errante

La otra cara del carnaval

Vuelan las cenizas de un antiguo carnaval
Se hacen surcos a la brisa
Ya no queda nada ni nadie a quien mirar
Todo lo que pasa se olvida sin piedad

Y ahí se va el día y las barcas se llevan la alegría
¿A donde se irán? Aunque me digan nadie nos puede llevar

Resuenan viejas risas ya cansadas de viajar
La gente llora en la catedral
El espejo nos mira y no nos deja escapar
Bajo la piel el dolor de la humanidad

¿Quién quita las heridas? ¿Quién puede resucitar?
Si al final es agonía aunque solo deseemos amar

Anclaban cerca de aquí los que se fueron
De este mundo enfermo y ciego
Buscando libertad

Bailan temerosas las plegarias de cristal
Se hacen trizas en el aire
Ya no esperan nada ni siquiera algo cambiar
Todo lo que hicimos lo destruimos sin piedad

Y ahí se van sus vidas, paranoia destinos sin huida
Mil niños que se van por el sida y no hay nada que los pueda frenar.