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Pedro Aznar

A la hora que se duermen los trenes

El invierno vaga
como un perro que no encuentra hogar
Ciego se despierta
corre en los pasillos para husmear

Y entra en la noche y la apuñala sin piedad
y el silencio es su único puñal

Sabe el sitio exacto
en que los gatos van a conspirar
Camina de a ratos
ve a los charcos la luna imitar

Entonces se asoma y en calma empieza a llorar
y vestido de agua va a espiar
A la hora que se duermen los trenes
no hay secretos que le puedan guardar