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Pelvis

Quitale esas sucias manos de encima

Fué llevada por la fuerza, engañada quizas,
ya no como ni duermo desde que ella no está
y todo me dá igual.
Si la hubieras conocido tampñoco la podrías olvidar.

Busqué de un extremo al otro de la ciudad
porf todos los lugares que solía frecuentar
cuando me dije: Allí está.
Junto a ese sujeto parada en la puerta de aquel bar.

Y yo le dije... Hey!!! Esa es mi motocicleta,
Y yo le dije... Hey!!! Esa es mi motocicleta,
quitale esas sucias manos de encima,
si de verdad aprecias algo tu vida...
porque soy un animal encadenado
al brillar salvaje de su faro.

Que bueno fué el momento en que la volví a montar,
tocarla nuevamente, patearla suavemente
y sentirla entgre mis pierrnas vibrar
y juro que el motor decía: “No te vuelvo a abandonar”