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Alan Sutton y las criaturitas de la ansiedad

Sr Cabeza de Reloj

En un puntito,
En una gota de aceite,
Vive el Sr. Cabeza de Reloj.
En su puntito todo era infinito
Y eso a él miedo le dio.

E inventó el tiempo
Y los mandamientos
Y todo midió y nombró.
¡Ay, pobre Sr. Cabeza de Reloj!

Hoy en su puntito
Donde todo era infinito
Piensa el Sr. Cabeza de Reloj
Baila a diario con la angustia,
Le canta sus retrucos,
Le busca algún sabor.

E inventó la moral
Y, ahí nomás, la hipocresía
Y separó verdad de mentira.

Ya en el ocaso de su vida, mira en retrospectiva, el Sr. Cabeza de Reloj.
Se ha pasado la vida buscando qué es lo que había atrás del telón.
Y juntaba a las palabras, consentían sus caprichos, lo hacían sentir mejor
Mas a medida que nombraba, las palabras lo quemaban,
Y el amor se le quemó.

¡Ay, pobre Sr. Cabeza de Reloj!
Cantó toda su vida y jamás halló su voz.

Y hoy el TIC TAC no lo deja dormir,
Vacío en su estómago de engranajes.
Y el TIC TAC, su destino fatal,
Intenta y no puede las agujas frenar.
Y una voz que le dice:
No pierdas tu tiempo,
No pierdas tu tiempo.

¡Ay, pobre Sr. Cabeza de Reloj!