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Antonio Birabent

Sucedieron cosas

Sucedieron cosas que sonaron bien.
Fiebre de vivir en esa noche larga.
Cada sensación nos transformaba en algo.
Conversamos cosas que prometían ser, el secreto de vivir en esa noche larga.
Provocamos cosas que sonaron bien.
Y ya no hay noches vanas, porque tus palabras fluyen en mañanas.
Ya no hay noches vanas.
Somos dos personas, siempre fuimos (s)olas.
Se quiebran y se rompen en cada encuentro firme.
Pero igual yo sé que los dos vamos a estar: flotando en el aire y sin noches
vanas, porque tus palabras fluyen en mañanas.
Ya no hay noches vanas, porque tus palabras fluyen en mañanas.