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Antonio Birabent

Demoliciones

Ya no están nuestras casas, esqueletos apenas donde los autos y el tiempo estacionan.
Historias que vuelan, ellas quieren mandarse a mudar.
Lejos, a otro lugar.
Tal vez a la orilla de enfrente.
Nos salvará tu memoria, su pararrayos a medio construir, de las tormentas que nos desaparecen.
El ocaso oriental deslumbra la Avenida.
Le saca lustre, arranca suspiros a las chicas.
Que horas más tarde cortarán la diagonal, porque siempre supieron que la nostalgia queda mucho más lejos.
Alguien nos prometió: “trabajo, ahorro y comercio”.
Fueron sólo palabras, escritas en la piedra de nadie.
Porque nunca llegaron.
Corrimos, corrimos cuando llegaron las demoliciones.
Pero nos escapamos por las calles que resbalan al puerto.
Las demoliciones nos asustaron.
Pero ahí estaba tu memoria para recibirnos.
Nos salvó tu memoria de las demoliciones.