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Translúcido: “Tener éxito sin modificar nuestro arte”

En su segundo álbum, “El último latido de Lao”, profundizaron su faceta rockera y electrónica, fusionando rock espacial, progresivo, pop y psicodelia.

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“Este disco es muy importante porque determina la solidez de la banda y demuestra su clara evolución –detalla Martín Rizzola, teclas, abreton y percusión del grupo–. Además nos genera mucha confianza y felicidad ya que antes de concebirlo, planteamos una serie de metas y objetivos en cuanto al sonido que queríamos lograr, los cuales sentimos que fueron superados, y a su vez pone la vara aún más alta para nuestro tercer trabajo”.

Las líneas de este conjunto instrumental formado en 2010 se completan con Manuel Acosta (guitarra eléctrica), Ramiro Rodríguez Goitia (bajo) y Martín Greiner (batería).
A diferencia de su LP debut, “Bioma” (2014), Rizzoli remarca que este flamante material lanzado el año pasado cuenta con composiciones más poderosas, rápidas, que plantean estados de ánimos más variados.

“Buscamos generar más acción y no tanta introspección, aunque esta última en nuestra música es inevitable –afirma–. Buscamos evolucionar en cuanto a la síntesis y procesamiento de los sonidos, lo cual logramos en gran parte gracias al trabajo de Mariano Bilinkis desde el proceso de grabación en Romaphonic”.

También siente que evolucionaron en la articulación de las partes electrónicas con el resto de los instrumentos y agrega: “En este disco logramos ensamblar lo electrónico mucho mejor con lo analógico y que no sea una parte independiente de las composiciones, sino que esté integrado como una capa más, que fluya de la misma forma que cualquier otro instrumento”.

Además de lo musical, ¿en qué cosas evolucionaron como grupo humano?

Puertas para adentro, evolucionamos en la manera de trabajar durante todo el proceso, en la toma de decisiones, superación de obstáculos y demás factores indispensables para el éxito o fracaso de cualquier proyecto. Es fundamental encontrar una dinámica de trabajo que a pesar de los resultados, satisfaga las necesidades de todos sus integrantes, en especial en procesos tan delicados y estresantes, como la grabación de un disco.

¿Qué quisieron mostrar en este segundo álbum?

Una de las metas que nos propusimos fue hacer un disco más intenso, poderoso y bailable, a diferencia de “Bioma”, que si bien presenta estas cualidades, por ejemplo en “Átomos”, o “El sonido del trueno”, no son las que predominan, siendo un disco mucho más tranquilo y volador. Creemos haber alcanzado el objetivo, y a la vez sin perder el hilo conductor con “Bioma”, gracias a la presencia de temas como “Pasaje” u “Oscuridad más allá del tiempo”, más tranquilos y voladores.

Cuando hacés música instrumental, y encima con fusión de estilos como el progresivo, la psicodelia y el rock espacial, imagino que visualizás que tu música no va a formar parte del mercado y la industria comercial, y que el circuito y el alcance se hace más reducido.

Es algo de lo que hablamos bastante, desde hace mucho tiempo. Pero la decisión es siempre seguir adelante, haciendo lo que sentimos, a pesar de que muchas veces aparezcan diversas propuestas relacionadas con lo “comercial”, por llamarlo así, que sugieran desviarnos de nuestro camino. La tentación de cambiar es permanente, tenés que estar muy seguro de lo que hacés y hacer las cosas desde el corazón para no caer.

¿Sienten que hacen música para músicos?

Definitivamente no sentimos que hagamos música para músicos, eso lo podemos ver en la reacción de la gente y en que cada vez nos siguen más personas, independientemente de su profesión. Tiene que ver con su sensibilidad, más que con la actividad que realicen.

¿Qué los motiva y por qué deciden hacer este tipo de estilo y cuáles son los anhelos de la banda?

Motivos para seguir adelante hay un montón. Primero, la música que hacemos sale desde nuestro interior para satisfacer nuestras necesidades emocionales. Ya eso es suficiente. A la hora de querer insertar nuestro producto en el mercado, vemos y padecemos esas dificultades, aunque cada vez menos. Además, y este es un factor clave, esas dificultades están muy relacionadas por cómo es el mercado argentino, sea por el público, los que manejan la industria, etc. Una de nuestras mayores motivaciones es creer que nuestra música puede trascender las fronteras de nuestro país y lograr un alcance mundial. Vemos bandas como Tycho, Snarky Puppy, Hiatus Kaiyote y mil más no convencionales que tienen éxito, entendiendo al éxito como la capacidad de poder vivir haciendo lo que amás. Y la causa es que todos ellos plantean algo nuevo, original, verdadero; y la gente, acá y en otras partes del mundo, se identifica con ello, lo acepta y lo consume. Entonces, ¿por qué no nosotros? El circuito es más chico y por ende de menor alcance, pero suficientemente grande como para que exista la posibilidad de tener éxito sin modificar nuestro arte. Ese es nuestro principal anhelo para este año, no adaptarnos al mercado, sino ir a buscar y encontrar el mercado que nos acepte como somos, y poder vivir de nuestra música, sea donde sea.