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Mala Vida: “La unión hace a la fuerza”

Con el espíritu festivo como bandera, “La caravana nunca descansa” es el primer disco del septeto de Cosquín en el que convergen rock, reggae, ska y cumbia.

Hoy por hoy en la música hay mucha fusión, y nosotros vamos por ese lado, es lo que más nos gusta –apunta Gonzalo Gómez, baterista y compositor del grupo-. Mala Vida le canta al amigo, al vecino, a la novia, a la ex, a la hermana de un amigo, como en el tema dos del disco. Contamos cosas que suceden en el día a día en nuestro pueblo, historias con las que nos sentimos identificados. En nuestro primer álbum quisimos mostrar un pantallazo de lo que es Mala Vida, distintas influencias, distintos ritmos y muchas historias para escuchar”.

Dentro de las influencias de este conjunto formado en 2007 en la tranquila ciudad cordobesa de Cosquín las reminiscencias más notorias son las de Los Auténticos Decadentes, Los Fabulosos Cadillacs, Kapanga, Dancing Mood y The Skatalites.

Cuando el conjunto apenas daba sus primeros pasos, el proyecto se anclaba solamente en fiestas privadas y eventos empresariales a base de covers de algunas de estas bandas. “Allá por 2012, nos encontramos con el gordo Marcos Ozamis, saxofonista de Los Caligaris, y él nos dio el puntapié y el empujón para comenzar a hacer lo nuestro, que cada uno tenía guardado en su casa y no se animaba a mostrarlo porque la banda no se trataba de eso. Hoy en día es a lo que más apuntamos y estamos muy felices del momento que nos toca vivir”, resalta el baterista.

Bajo la producción artística de Diego Ribba (Trulala), grabaron y editaron el año pasado el álbum debut “La Caravana nunca descansa”.

Las jornadas vividas dentro y fuera del estudio nos enseñaron mucho –cuenta Gonzalo-. Cuando lo terminamos sentimos la gran satisfacción de que ya estaba todo cocinado y a la vez la adrenalina de querer que se edite y replique en ese mismo momento para poder mostrarle a todo el mundo lo que estábamos haciendo”.

¿Qué cosas cambiaron en la banda durante estos diez años de carrera?

Muchísimas. Cuando comenzamos, solo ensayábamos y le dedicábamos tiempo solo a la música que tocábamos; ahora nos involucramos mucho en todos los detalles, ya sea producción, difusión, escenografía, luces y demás detalles que hacen al show. Aprendimos mucho, y eso es super positivo.

Cómo banda del Interior, ¿con qué dificultades se encuentran?

Si dicen que Dios solo atiende en la Capital, nosotros nos encontramos dos escalones por debajo, ya que no solo somos del Interior del país, sino también del Interior de Córdoba, y por ahí se hace cuesta arriba producir shows en la ciudad, ya que uno carece de contactos y pienso que por ahí está un poco la onda. En nuestro lugar, tiene que haber una unión entre las bandas y los músicos, ya que la unión hace a la fuerza y eso tarde o temprano abre puertas. Si de nuestro lugar nos toca pregonar por eso, ahí estaremos.