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Las Noches Mágicas de Punto Cruz

El quinteto oriundo de la zona sur del Gran Buenos Aires acaba de presentar su EP debut con cinco canciones, cuyas variantes compositivas estuvieron representadas por “la armonía, la distorsión y los sonidos acústicos”.

“Noches mágicas” es la carta de presentación de Punto Cruz. Un quinteto del sur del gran Buenos Aires que actualmente se encuentra integrado por el Chino Gorosito, en voz y guitarras; Yami Pruyas, en guitarras y coros; Agos del Greco, en bajo, voz y coros; Tano Iacono, en  piano y teclados; y Gabriel Guilhem en batería. 

El EP debut contó con cinco canciones bautizadas como “Resucitar”, “Contendientes”, “Volar lento”, “Castillo” y el tema que da nombre al material. Sus variantes en la composición estuvieron bien representadas por la “armonía, la distorsión, los sonidos acústicos y atmósferas delicadas”.

 Cabe destacar que este material fue grabado entre diciembre de 2016 y enero de 2017 en Estudio El Santito. A su vez, fue mezclado en Escuela de Rock Chino Gorosito, por Saga Herrera; y masterizado en PM Estudio, por Toto Strapporava.

 Están presentando el primer EP de la banda.

Chino: Sí, este proyecto lo empezamos hace aproximadamente un año con Agos del Greco. Ambos teníamos canciones por separado y decidimos unirnos en principio como dúo.
Después, se planteó la idea de armar una banda, entonces empecé a pensar a quién podía reclutar para que se sumara. De esa manera llamé a los chicos que hoy por hoy son parte de Punto Cruz.
Gabi Guilhem, que es el batero y con quien toco desde el secundario; Yami Pruyas, que es la otra guitarrista y fue alumna mía hace muchos años; y el Tano que es el tecladista al que conocimos con Agos hace un año atrás cuando estaba atendiendo un local de música acá en Berazategui. En aquel momento le comentamos lo que estábamos tocando y el loco se ofreció a sumarse.
Ahí empezamos a probar y tocamos un par de veces. Ensayamos mucho durante todo el 2016 y cuando llegó fin de año coincidimos en que necesitábamos un poco más de organización. Buscamos plasmarlo como algo serio porque queríamos vivir de tocar.

 ¿Qué buscaron transmitir como quinteto?

Chino: El audio y la sensación de las bandas grandes. Esa simpleza que te transmite un grupo como Queen o Metallica. ¿Viste cuando vas a un bar y no paran de pasar temazos? No son cinco mil acordes, ni se mata tocando el violero. Queríamos lograr lo que nos pasa con ese tipo de artistas. No por el estilo, porque escuchamos de todo, sino por la sensación.
Ahí bajamos un montón de decibeles, ya que estábamos tratando de hacer una cosa re loca que no nos llegaba a completar; y mucho menos si pretendíamos expresarlo después al público. Hay un montón de cosas en juego cuando tu mente está metida en querer trabajar de esto.

Se trata de asumir un compromiso.

Chino: Sí, un compromiso y una responsabilidad donde tenés que estar atento a muchas cosas. Pero lo importante es que podamos expresar esa emoción que tenemos al tocar.

¿Componen entre todos o alguno tiene más habilidad que otro?

Chino: La música mayormente es mía y  las letras, de Agos. Al trabajar como dúo al principio encontramos una química muy fuerte y copada con la que los otros tres chicos están de acuerdo y a gusto.
Grabamos cinco temas para probar y notamos que estaban pasando muchas cosas positivas.
A su vez, pegamos buena onda con Norberto, que lo conozco de la secundaria y sabía cómo trabajaba, pero no se había dado la posibilidad aún. Un día nos pusimos a hablar y aceptó sumarse al proyecto.
Luego de eso empezaron a surgir un montón de movidas para salir a tocar e ir a diferentes medios a hacer notas.

¿Cómo vivieron la experiencia de la grabación?

Chino: Hablamos con el ingeniero, Saga Herrera, a quien conocí operando hace unos años atrás en un estudio de Bernal cuando estaba con otra banda. En aquel entonces pegamos buena onda y me di cuenta de que vivía a cinco cuadras de mi casa. Me quedó en la mente y cuando pintó todo esto de grabar algo serio con Punto Cruz, automáticamente lo llamé a él para que viniera.
Le mostré los demos que tenía en mi estudio casero, pero me dijo que tenía que ir a El Santito porque consideraba que ahí iba a explotar.
Fuimos y grabamos la batería y el bajo para sacar las bases. Era un hall hermoso con estudio gigante donde nos atendieron de lujo. Todo lo demás como las guitarras, teclados y voces, las hicimos acá en casa.

¿Les propusieron modificar algo dentro del estudio?

Chino: No, esto ya venía cocinadito con las pre-producciones artísticas que habíamos hecho acá en casa y fuimos directamente a tocarlos. La verdad que el resultado fue terrible porque nos encontramos con algo mejor de lo que teníamos en la cabeza. De hecho, cuando fuimos a masterizarlo, lo primero que pensamos era que estaba sonando tremendo.

¿Qué escenarios han estado pisando hasta entonces?

Chino: Con Punto Cruz tocamos en el Bera Rock, que es un festival que se hace una vez por año en Berazategui. Después estuvimos en PM y Antares, que son cervecerías, y un par de lugares más de estructura chica. En lo que refiere a Capital, tocamos en el Asbury de Flores con Cabezones y en el Roxy de Quilmes, cuando aún existía. Así que dentro de lo que teníamos nos movimos bastante el año pasado.

¿Ya tiene el disco en formato físico?

Chino: Hace dos semanas que lo mandamos a hacer y sólo resta ir a buscarlo. De esa manera nos quedamos tranquilos de poder armar el stand para el 8 de abril, que lo presentamos en Artenpie de Bernal.

¿Cómo será el repertorio?

Chino: En principio, las bandas invitadas serán Ragazzas y Ámbar. Nosotros vamos a tocar los cinco temas del EP, más las otras canciones que no llegamos a grabar. Siempre es mejor que sea real y honesto; y por lo pronto “Noches mágicas” es nuestra carta de presentación.

¿Qué características tiene el público de Punto Cruz?

Chico: Creo que es exigente y está bueno. Una cosa es lo sencillo y otra algo bien logrado. Vos podés lograr algo bueno desde la sencillez. No hay cantidad pero si tratamos de que esté bien ejecutado, que sea entendible y digerible. Notando que el público que opina vía inbox o con la que charlamos después de un show, es gente que escucha música. De esa manera se torna un desafío copado y es lo mismo que nos pasa con los artistas que escuchamos. Cuando caemos en la cuenta de que es sencillo, pero te rompe la cabeza.